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Terra
La Coctelera

Ya hay "reinas del Carnaval 2011!!!

Habemus ganadores!

La comparsa "Juana la loca" se alza con el 1er premio de la modalidad de comparsa, la chirigota "Ricas y maduras hace lo propio en esta modalidad, así como el coro Allegro Molto Vivace y el cuarteto de Manuel Morera

Un honor escuchar al maestro

PACO...YA SON CUATRO LAS VECES QUE HE ASISTIDO EN DIRECTO A SU CONCIERTO, PERO SIEMPRE ES UN AUTÉNTICO PLACER ESCUCHAR AL MEJOR GUITARRISTA DEL MUNDO, Y SI ES EN MI TIERRA...MUCHO MEJOR ;)

Bulerías legendarias...

Soleá mítica

 

Érase una vez...Andalucía

Andalucía

Érase una vez, una madre con ocho hijos que cada noche se sentaba junto a la chimenea y les contaba historias de su pasado, batallas que vivió en su juventud y acontecimientos que cambiaron su vida. En cada historia, aquella madre describía a la perfección cada personaje que había significado algo importante en su vida y los presentaba con todo el orgullo del mundo, ante el asombro de sus hijos que no perdían detalle.

-¡Mamá, ¿con cuántas familias diferentes has vivido en tu juventud?!-

Esta pregunta desembocó en una increíble historia que todos escuchaban con atención. La madre, confesó que habían sido varias las familias con las que había convivido de pequeña, por lo que había aprendido mucho al observar las costumbres de todas y cada una de ellas.

-La primera familia que me acogió era conocida como la familia de los fenicios- dijo la madre.

-Durante varios años, estuve viajando de casa en casa y aprendiendo las costumbres y las culturas de cada una de estas familias, ¡que se peleaban por acogerme!- explicaba provocando en sus hijos la intriga:

-Fueron muchas las familias por las que pasé, e incluso me cambiaban el nombre ¡qué locos!, los griegos me llamaban "Bética", pasé por las familias de los cartaginenses, los visigodos y los bizantinos, hasta que me acogió durante varios años la familia de los musulmanes, que decidieron que el nombre que tenía no les gustaba, y me llamaron "Al-Ándalus".

De esta manera, la madre le explicaba a los hijos que fue muy positiva para ella la convivencia con diversas culturas, ya que aprendió mucho de todas ellas y, de hecho, siempre les había enseñado a sus hijos que las diferencias entre las personas no hacen más que enriquecer a todos los que tienen la suerte de disfrutarla.

-¿Y qué ocurrió después mamá? ¿Te quedaste a vivir para siempre con la familia de los musulmanes?- preguntó otro de sus hijos. A lo que la madre contestó:

-¡Nooo! Pasé un largo tiempo con la familia de los musulmanes, pero unos señores que aseguraban ser reyes decidieron que yo debía estar con ellos, creo que se llamaban... ¡ups, no me acuerdo muy bien! Pero todo el mundo se refería a ellos como los reyes católicos. A los musulmanes no les gustó perderme, y supongo que por eso se marcharon enfadados con estos católicos-.

A medida que los hijos descubrían detalles de la historia, comprendían el origen de la sabiduría que su madre siempre había expandido. De repente, la mamá sacó un viejo álbum de fotos en el que atesoraba grandes recuerdos de todas y cada una de las familias por las que había pasado, y explicó:

-Observad chicos, todas las familias que me acogieron por un tiempo me iban dejando regalos y recuerdos de su cultura. "Una fortaleza roja con un patio de leones, un lugar de rezo árabe con arcos rojos y blancos, unas murallas en el sur que simulan el malecón de la habana, una catedral que posee una veleta desde la que observamos el gran río, etc. y muchísimos lugares, comidas, costumbres o palabras que hoy en día, aún utilizamos".

En ese momento, no se sabe muy bien por qué, todos y cada uno de los ocho hijos que escuchaban con atención se sintieron identificados con esas fotos, y muchas de ellas le resultaban muy pero que muy familiar...

Al día siguiente, los hijos aguardaban la noche para reunirse de nuevo a la luz de la lumbre con mil preguntas y escuchar con atención la dulce voz de su madre, que les transmitía paz y conocimientos al mismo tiempo.

-¡Háblanos de tus amigos y amigas mamá! ¿Qué recuerdos conservas de ellos? ¿Quiénes significaron mucho para ti? ¿Qué hicieron?- preguntaban todos a la vez-.

-¡Poco a poco hijos!-. Replicó la madre.

-Recuerdo a muchísimos amigos y amigas que me acompañaron en mis aventuras, tantos que soy incapaz de recordarlos a todos-. Y prosiguió la madre intentando hacer memoria:

-Recuerdo que cuando me acogió la familia de los reyes católicos, hice una amistad muy peculiar con un personaje llamado Cristóbal, pero le gustaba mucho viajar en barco y jugar a los exploradores, así que nos veíamos muy pocas veces. También recuerdo a una amiga muy inconformista que le gustaba luchar por sus derechos y engrandecer la figura de la mujer, la verdad que me caía muy bien jeje. Se llamaba Victoria, y hacía honor a su nombre con cada paso que daba, pero por culpa de las "guerrillas entre familias" tuvo que irse muy lejos y nos perdimos la pista. A veces me escribía desde Francia e incluso desde México, y me daba mucha alegría-.

-También recuerdo a muchísimos amigos a los que les gustaba escribir, se agrupaban por generaciones y se hicieron muy famosos. Recuerdo algunos con los que yo hablaba a menudo como el pequeño Federico, Rafael el marinero, mi amigo Vicente o el gran Juan Ramón, pero algunos de ellos también tuvieron que separarse de mí por culpa de más peleas entre las personas-. Decía la madre resignada...

En ese momento, uno de sus hijos preguntó muy extrañado: -¡Mamá!, ¿por qué siempre estaban las familias peleándose? ¡Así solo conseguían que todos estuvieran tristes y se marcharan!

-¡Pues no lo sé hijo mío!- respondió la madre mirando el fuego.

-Es una de las preguntas que siempre me he hecho y nunca he encontrado la respuesta-. Dijo la madre con evidentes signos de tristeza...

-Bueno mamá, no te preocupes, sigue hablándonos de tus amigos, que así te pones más contenta.- Dijo el hijo mayor para animar un poco a su madre.

-Sí, es mejor así-. Contestó la madre esbozando una sonrisa.

-He conocido a muchos amigos aficionados a la música, y la verdad es que ¡no se les daba nada mal!, tuve una gran amistad con un chico llamado Manuel, y no sé porqué de decían algo de "Falla" porque para mi gusto su música no fallaba nunca, pero también se marchó muy lejos, aunque desde allí me enviaba sus canciones y yo le enviaba cartas en las que le decía que lo echaba de menos. Recuerdo al pequeño Paco y su guitarra, siempre junto a su amigo José, aunque recuerdo que le llamaban de otra manera...a Rocío y su gran voz y a muchos otros que cada día, incluso en la actualidad, me regalan sus canciones y me hacen muy feliz-. Decía la orgullosa madre, que derrochaba una gran felicidad al nombrar a cada uno de sus amigos.

En un tono más melancólico, y mirando entusiasmada a cada uno de sus ocho hijos, continuaba:

-Cada 28 de febrero, cumplo un añito más y, aunque debería sentirme más vieja cada vez, la verdad es que cada día me siento más joven al recordar todas esas canciones y poemas que mis amigos me dedicaban y hoy me siguen dedicando-.

El más curioso de sus hijos no perdía detalle de todo lo que su madre le contaba cada día, buscando mil preguntas para hacerle y aprendiendo de cada historia para contárselas a sus amigos. Pero había una pregunta que nunca le había hecho y por la que sentía especial curiosidad, y esa noche no lo pensó y decidió preguntársela a su madre:

-Mamá, ¿tu tienes familia? Quiero decir... ¿Tienes padres y hermanos?-.

La madre sonrió mirando al hijo y le contestó con dulzura:

-Así es hijo, yo también tengo padre y madre. De mi padre os he hablado de en más de una ocasión, se llamaba Blas, y fue el que hizo posible que yo naciera y me convirtiese en la mujer libre que hoy soy. Me enseñó casi todo lo que os he enseñado en esta casa: nuestro himno, nuestro escudo e incluso el amor a nuestros colores verdes y blancos-. Explicó la madre emocionada.

-¿Y tu mamá y tus hermanos? ¿Dónde están? ¿Quiénes son?-. Replicaba el hijo con impaciencia.

-Tengo muchísimos hermanos y hermanas repartidos por el norte de nuestra tierra, unos más cercanos a nosotros que otros. En concreto somos diecisiete hermanos en total, que convivimos en paz y armonía haciendo feliz a nuestra madre, España. Ella es la que se encarga de que todos nosotros  tengamos unos derechos y unos deberes que cumplir, a través de las normas que ella promulgó en nuestra casa, y que todos debemos cumplir. A estas normas, nuestra madre las llama "La Constitución"-.

Y así, todos los hijos iban descubriendo cada día un poco más acerca del origen de su familia y comprendiendo así que las diferencias entre ellos son causa de enriquecimiento personal y cultural, y que todos tenemos algo que aprender de los demás.

Gracias a muchos sacrificios llevados a cabo en el pasado por personajes ilustres de nuestra tierra hoy podemos disfrutar de libertad, de igualdad y de justicia.

¡Ahora te toca a ti descubrir quiénes son los protagonistas de la lectura, los personajes ilustres que aparecen,  los monumentos y las diferentes culturas!

Javier Carmona Herrera